La inteligencia emocional explicada por Mar Romera

La inteligencia emocional es una de las cosas más importantes que nos puede pasar en nuestra vida. Aprender a controlarla es fundamental para llevar un buen ritmo de nuestra vida. El problema es que no siempre es fácil controlarla y dirigirla hacia la dirección que nos interesa.  

Pero para eso está Mar Romera una de las mejores en su ámbito. Si quieres saber más, te invito a seguir leyendo porque seguro que te darán ganas de contratar sus servicios. 

¿Cómo puedo contratar los servicios de Mar Romera? 

Aunque pueda parecer complicado, contratar los servicios de Mar Romera es muy fácil a través de MT Consulting. Solo debes entrar en su web y dar a la opción de solicitar presupuesto. Una vez dentro podrás contratar sus servicios y disfrutar de sus charlas.  

Antes de entrar en detalles sobre sus teorías y charlas, queremos que tengas claro que Mar Romera destaca por ser una licenciada en pedagogía y psicopedagogía que se ha centrado en la inteligencia emocional. Ha escrito muchos libros y se ha hecho famosa por las charlas sobre el tema, las cuales son sencillamente espectaculares.  

Las charlas y conferencias que da sobre la inteligencia emocional siempre se imparten en español y van dirigidas a todo tipo de personas. No solo van dirigida a escuelas, también a profesionales que quieren dar un cambio de rumbo a su vida para ser mejores profesionales y dirigir mejor sus vidas.  

Las conferencias son el formato más contratado, pero también existen talleres, cursos y charlas. Lo que está claro es que los resultados siempre son óptimos, de aquí que la demanda de esta profesional cada vez sea más alta. 

La importancia de la inteligencia emocional según Mar Romera 

Como hemos comentado anteriormente, Mar Romera destaca por ser una mujer que domina la educación emocional. Escucharla hablar es como escuchar a un orador que está a punto de cambiar nuestra visión de la vida.  

Para comenzar, tenemos que aprender el concepto por el que siempre apuesta. La educación de los niños es muy importante para que puedan tener un buen desarrollo. Pero no solo hay que educar a los niños para que aprendan de nosotros, también es fundamental aprender de los niños. Así ambas partes salimos ganando y en consecuencia la educación y en consecuencia la inteligencia es mucho más completa. Al fin y al cabo, todos tenemos que aprender de todos. 

Como dice Mar Romera, “la educación emocional no se basa en discursos, sino en los comportamientos emocionales recurrentes vividos en el seno de la familia”. Es una frase muy importante. Comprendiendo esa frase, es mucho más fácil comprender el significado y la evolución de la propia inteligencia emocional. 

Para conseguir un buen resultado siempre es fundamental educar con la infancia. Mar siempre se ha caracterizado en defender a la infancia, de aquí que siempre comente que hay que educar con la infancia. Es una frase que se reitera en muchas ocasiones porque realmente tiene mucho sentido.  

A la hora de educar, no hay que tratarlos como simples muñecos que deben aprender, sino que tienen que tener una visibilidad con la cual crear el nuevo modelo de sociedad. Cuando se educa a una generación de niños, lo que realmente se está haciendo es darles las claves para que creen su nueva sociedad. Lo importante es darles visibilidad para que puedan sentirse valorados y así puedan desarrollar mejor su inteligencia emocional. 

Pero la educación no debe realizarse de cualquier manera, siempre se debe realizar desde una base de valores. A su vez, los menores también deben tener capacidad de recapacitar y tomar sus propias emociones para conseguir que la inteligencia sea completa. No hay que obligar, sino mostrar una serie de pautas desde las cuales el menor pueda evolucionar.  

La experta nos ha comentado que la educación no siempre se ha realizado igual a lo largo de la historia. Hasta la segunda guerra mundial se nos dominaba a través del miedo y la culpa. Eran dos pautas que hacían que la población obedeciese sin problemas. Ahora las cosas han cambiado y la dominación se realiza por la dopamina, es decir, a través de la alegría y el consumo.  

Para evitar ese tipo de dominación, los niños tienen que aprender que la felicidad no solo se consigue a través del consumo. Cuando un niño aprende que la alegría se puede conseguir a través de otras vías externas al consumo, se puede decir que la inteligencia emocional se está desarrollando. Es importante evitar que los niños crezcan como marionetas del consumo. Si crecen así, serán marionetas durante el resto de su vida con mucha seguridad. 

Hay que apostar por educación en las emociones 

Para que el éxito en la educación emocional esté asegurado siempre hay que apostar por la frase “explicar no sirve para nada, sirve sentir tú”. Hay que tener en cuenta que los niños aprenden en primer lugar de sus padres, los cuales son su gran referente. Luego de las personas que les rodean como familiares y sobre todo profesores. Una buena educación hará que sus emociones sean más ricas. 

Un niño siempre se desarrolla en un determinado ambiente porque es el ambiente que le rodea. Pero por suerte, ese desarrollo se puede modificar con las pautas adecuadas. Es importante que la inteligencia emocional se desarrolle correctamente y eso no siempre es fácil, sobre todo cuando el ambiente no es el adecuado.  

Cuando el ambiente no es el adecuado, el menor puede evolucionar su inteligencia emocional hacia un camino adecuado, siempre y cuando cuente con unos adultos que le ayuden. Recuerda, los niños siempre aprenden de los adultos. Para conseguir que la educación sea completa, no hay que explicarles cómo se hace, lo deberás hacer tú para que aprendan de ti. El aprendizaje a través de los padres siempre es más fácil que el aprendizaje a través de la explicación. 

Como comenta Mar Romera, los niños no solo aprenden cómo se hace viendo como lo hacen los adultos. También aprenden la intensidad con la que se hace. Si una cosa se hace con desgana, lo más seguro es que el niño vea eso como algo poco interesante y en consecuencia no le pondrá interés. En cambio, si ve ilusión y fuerza, pondrá interés. Todo eso se traducirá en un mejor aprendizaje y en consecuencia una mejor inteligencia emocional.  

La educación desde el ejemplo 

Los niños con menos de ocho años no suelen reflexionar. Con eso no queremos decir que no piensan, queremos decir que piensan, pero no suelen reflexionar. Eso se debe a que el cerebro no está todavía demasiado desarrollado, concretamente no están desarrollados los lóbulos prefrontales.  

Pero una cosa es que no reflexionen y otra que no aprendan. Realmente están aprendiendo todo lo que les enseñas, pero sin reflexionar. Realmente están copiando toda la información que les mandas. Por ese motivo, es fundamental ofrecerles una educación no centrada en el formato cultural, sino desde la emoción. Así su desarrollo será más completo e interesante.  

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