Me enfado por todo ¿qué puedo hacer?

Seguramente conoces a alguna persona que está enfadada todo el tiempo, o tal vez estés pasando por un periodo en que eso te está empezando a ocurrir y te preocupa terminar estando de mal humor todo el tiempo. El ritmo de vida, las preocupaciones y el estrés no ayudan y puedes acabar perdiendo la paciencia con la gente que te rodea a diario.

Lo primero que debemos remarcar es que el enfado en sí no es algo malo. Es una de las emociones básicas del ser humano que sirve como defensa. Así, la persona enfadada, podrá hacer notar su disgusto ante las acciones negativas de otra persona para que, en consecuencia, deje de realizar estas acciones. Por ejemplo, una persona se puede cabrear con un vecino que hace ruido durante la noche, mientras está intentando dormir. 

El problema surge cuando, debido al estrés, los problemas y al ritmo frenético de la vida, este enojo deja de ser algo puntual y comienza a ser a todas horas y con todo el mundo. Una persona que está enfadada todo el tiempo puede no tener paciencia para absolutamente nada y se encargará de sus tareas de mala gana e incluso gritando a los demás. Esto puede conllevar al deterioro de sus relaciones sociales y a que el resto de la gente perciba esta persona de manera negativa.

¿Por qué me enfado por todo?

Como hemos visto, cuando se convierte en algo habitual, la irritabilidad puede tratarse de un problema psicológico que está íntimamente relacionado con la ansiedad. Si has llegado al punto en que todo te molesta tanto que puedes dañar verbalmente a otras personas es probablemente que hayas desarrollado el enfado crónico.

Una persona que ha llegado a este punto, ha aprendido a que esta es una actitud normal de afrontar el día a día y la vida en general. Si algo no sale según lo esperado, cosa bastante habitual, una persona con enfado crónico puede perder el control y volverse muy difícil de tratar. 

Incluso en los casos más graves, pueden manifestar una actitud malhumorada constante pese a que no exista ninguna causa que justifique el enojo. También hay casos muy exagerados en los que la persona presenta explosiones de ira totalmente descontroladas contra las personas y objetos que tiene a su alrededor.

Es decir, que son personas con baja tolerancia a la frustración. No soportan que nadie les llame la atención y se ponen irascibles ante cualquier contrariedad, ya sea porque los demás no se comportan de acuerdo a lo que esperan o porque las cosas no funcionan según lo previsto.

Pero debajo de todos estos enfados, lo más seguro es que haya sido provocado y alimentado por diferentes causas. Por ejemplo, por un lado, ser demasiado exigente contigo mismo o no querer aceptar nuestros propios errores. Por otro lado, el hecho de que nuestras expectativas de vida no se cumplan pueden hacer que te sientas inseguro y mermar tu autoestima. Todas estas razones pueden subyacer en una persona con irritabilidad crónica. 

¿Qué nombre tiene una persona que se enfada por todo?

Una persona que se enfada por todo en realidad padece una enfermedad que recibe el nombre de “trastorno explosivo intermitente”. Las personas que lo sufren, viven en una sensación de enojo constante con las personas de su entorno. Y cuando las cosas no salen según sus planes, pueden experimentar explosiones de ira totalmente desproporcionadas para la situación.  

Este tipo de comportamiento tiene un impacto muy negativo en todos los aspectos de la vida de estas personas, ya que no pueden relacionarse con los demás sin estar enfadados, ya que lo asimilan como algo normal. Esto les puede llevar a tener dificultades para socializar con sus compañeros y compañeras y hace que proyecten una imagen muy negativa. Esto se debe a que su presencia resulta siempre muy cargante e intimidante. 

Aunque lo cierto es que este trastorno está muy relacionado con la ansiedad, ya que la respuesta fisiológica que presenta es muy similar a la que se produce cuando una persona tiene un ataque de ansiedad. Entre estos síntomas, pueden aparecer palpitaciones o taquicardia, sensación de falta de aire, temblores, mareos y tensión muscular.

¿Qué hacer cuando te enfadas por todo?

El primer paso que una persona debe dar es admitir su problema. Aceptar que no se está comportando correctamente y darse cuenta de que hay una manera de mejorar su relación con el entorno físico y social es una buena manera de empezar. A partir de ahí, se puede buscar ayuda psicológica.

El psicólogo puede recurrir a la terapia cognitivo conductual para reducir las causas físicas del enfado y de la ansiedad controlando la respiración. Buscará la manera de liberar tensiones psicológicas y de que estés en calma.

Es importante indagar en las causas emocionales de la irascibilidad que te atenaza. Como hemos dicho antes, esta suele tener una razón que subyace inconscientemente, aunque por el momento no seas capaz de identificarla. Escribir, meditar, hablar o realizar actividades que puedan ayudar a distraerte. Esto te servirá para relajarte y, al mismo tiempo, te hará ser más consciente de tus propias emociones.

Por lo tanto, debes ser consciente de cómo te sientes y reconocer a qué se debe el enfado en el caso de que vuelvas a sentirte así. Practica la inteligencia emocional y la empatía. Ponte en el lugar de los demás antes de lanzar un comentario hiriente o gritar y mantén la calma. A nadie le gusta que le falten el respeto.

¿Cómo controlar el enfado?

Para controlar tu ira, tienes distintas técnicas que puedes aplicar en el momento. Debes tener en mente que la agresividad no sirve para arreglar las cosas y mucho menos sirve cuando buscas comunicarte con los demás. 

En el caso de que sientas que te estás enfadando de más para una situación que no es para tanto, deberías retirarte un momento de la conversación y buscar un lugar apartado. Una vez lo encuentres, puedes poner en práctica distintas técnicas de relajación. 

Controlar la respiración diafragmática te ayudará a controlar ese sentimiento de irritabilidad. Puedes traer a tu mente un recuerdo relajante o imaginarte que estás en un lugar desierto. Así, pasados unos minutos, podrás volver y retomar la conversación desde un punto de vista más relajado.

Existen muchas maneras que pueden servir para controlar tus emociones. Por ejemplo, practicar yoga puede ser de ayuda, así como cambiar la forma en la que se piensa y se actúa. También se puede intentar mejorar la comunicación aprendiendo distintas técnicas y, por supuesto, aprender a usar el sentido del humor para rebajar la tensión del momento. 

Esperamos que este artículo te haya ayudado a entender las causas del enfado de algunas personas que están permanentemente en estado de irritabilidad emocional. Especialmente, si es tu caso, y quieres cambiar la manera de relacionarte con tu entorno por otra más sana, nos alegramos si este artículo te ha ayudado a ser consciente de ello. Porque lo cierto es que estar irascible constantemente no lleva a ninguna parte. 

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