Ponerse en el lugar del otro: claves para hacerlo

¿Alguna vez te has emocionado al escuchar una canción triste o has sufrido viendo alguna película o serie? En ese caso, podríamos decir que has empatizado con la intérprete de la canción o con el personaje de dicha película o serie. 

A la capacidad de ponerse en el lugar del otro y conectar con sus emociones, llegando a sentirlas como si fueran tuyas, se le llama empatía. Esto puede suceder tanto con sentimientos positivos, de felicidad o celebración y victoria, como con sentimientos negativos de tristeza, desesperación y sufrimiento. 

Resulta sencillo ponerse en lugar del otro cuando un familiar o un amigo viene a contarte sus problemas o sus logros. También resulta sencillo empatizar con personajes de ficción, ya que se construyen de determinada manera para que así sea. Pero, en cambio, puede que te cueste más empatizar con personas desconocidas. Sin embargo, eres una persona que sabe escuchar y entender con facilidad los problemas de otra persona sin importar si la conoces o no, se dice que eres una persona empática. 

Así pues, en este artículo vamos a explicar lo que significa este concepto y te vamos a dar las claves para desarrollar la empatía en el caso de que sientas que debes hacerlo, ya que no todo el mundo tiene el mismo nivel de empatía.

¿Qué significa ponerse en el lugar del otro?

Seguramente te hayas puesto muchas veces en el lugar de otra persona y has comprendido perfectamente sus emociones y problemas, muchas veces incluso sin tener que hablar. Este es uno de los rasgos sociales que nos hacen más humanos y mueven nuestras emociones, siendo uno de los pilares fundamentales de la inteligencia emocional. Por ejemplo, es por eso que mucha gente se dedica a ayudar a otras personas, existiendo salidas laborales como la psicología o el trabajo social que requieren a personas altamente empáticas.  

Ponerse en el lugar de otra persona se conoce como “empatizar” y hacerlo puede ayudar, no sólo a socializar y ser una persona más activa, sino que mejora las habilidades sociales y, además, te puede ayudar a convertirte en una persona concienciada y con buenos valores. 

Concretamente, ponerse en el lugar del otro, significa, entender los sentimientos de las demás personas. Se trata de saber cómo se puede estar sintiendo alguien aunque no nos diga cómo se siente. Es más un trabajo de introspección y ser conscientes de que no debemos hacer a los demás aquellas cosas negativas que no nos gusta que nos hagan a nosotros. Por darle la vuelta, debes darte cuenta de que debes hacer a los demás lo que te gustaría que hicieran por ti. Por ejemplo, preocuparte por los demás o ayudarles cuando tienen un problema, serían dos ejemplos de empatizar.

Habilidades de una persona empática

Una persona empática es aquella que es capaz de entender las emociones de los demás y ponerse en el lugar de los demás sin esfuerzo alguno. Tiene la capacidad de hacerlo a diario y lo practica en todos los aspectos de su vida. Ahora bien, aunque no todas muestran el mismo nivel de empatía, existen una serie de habilidades que toda persona empática cumple sin excepciones.

Se ponen en el lugar de otras personas. Aunque hemos hablado de esto anteriormente, lo incluimos dentro de las características de una persona empática, ya que es su rasgo principal.

Escuchan activamente. No sólo escuchan a su interlocutor con atención, sino que mantienen los cinco sentidos alerta mientras el otro les habla. Por eso, son capaces de conectar con lo que les están contando y, además, lo hacen a nivel emocional. 

Son más emocionales. Una persona que no sea muy empática, tal vez preguntará sólo por los hechos, mientras que una persona empática, se preguntará por cómo se ha sentido la otra persona ante determinado hecho o problema.

No suelen juzgar a los demás. Las personas empáticas tienden a ponerse en el lugar de los demás, entendiendo que no deben juzgar a los demás, ya que a nadie le gusta sentirse juzgado.

Son personas altamente tolerantes. Es difícil encontrar prejuicios en una persona empática, ya que se ponen en el lugar de los demás y no les gustaría encontrarse con alguien que fuera intolerante con ella.

Generan confianza. Ya que son personas que saben escuchar y se preocupan constantemente por las emociones de los demás, esto les convierte en personas altamente confiables y leales.

Suelen ser personas educadas. Normalmente tienen buenos modales y emplean buenas palabras para dirigirse a los demás. Por ello, se pueden ganar fácilmente la confianza de la gente.

Son buenos resolviendo conflictos. Sabemos que son personas con alta inteligencia emocional y saben escuchar bien, por lo que se les da muy bien resolver conflictos. Por ejemplo, los que tienen lugar en grupos de trabajo.

Pueden absorber las emociones negativas. Ya que son personas confiables y que saben escuchar, mucha gente confía en ellas para contar sus problemas a diario. Si esto sucede muy a menudo, esto puede resultar cargante para la persona en su día a día. 

¿Cómo adquirir la capacidad de ponerse en el lugar del otro?

Existen personas que, debido a determinados traumas durante la infancia, han tenido dificultades para desarrollar la empatía. Eso no quiere decir que ya no puedas ser una persona empática, sino que debes trabajar duro para lograrlo. Por eso, nosotros te traemos una serie de consejos que te pueden ayudar a adquirir esta capacidad y desarrollarla.

Cambia tu actitud. Debes mantener una actitud favorable que invite a que los demás se abran a ti. Debes brindar la suficiente confianza como para que te cuenten problemas que de los que tal vez no hayan hablado con nadie. 

Cuida el lenguaje no verbal. Vigila tus gestos y tu contacto visual y dedícale tu atención a las otras personas mientras te hablan. 

Aprende a escuchar sin interrumpir. Si quieres desarrollar tu lado más empático, debes escuchar a los demás con atención mientras te están contando algo importante. A todo el mundo le gusta ser escuchado.

Piensa en cómo se sienten los demás. Cuando vayas a realizar determinadas acciones que puedan beneficiar o perjudicar a la gente que te rodea, haz el ejercicio de pensar en cómo se debe sentir la otra persona. Por norma general, no hagas a los demás aquello que a ti te molesta. 

No reprimas tus sentimientos. Hay mucha gente que ha crecido aprendiendo a reprimir sus propias emociones. Tal vez pueda deberse a problemas con la educación emocional o por el entorno social en que se ha desarrollado la persona en cuestión. Si este es tu caso, debes saber que si dejas fluir tus emociones, te sentirás mejor contigo mismo y te ayudará a convertirte en una persona más empática con el mundo que te rodea. 

Esperamos que este artículo te haya ayudado a comprender mejor lo que significa la empatía y te haya dado algunas pistas para convertirte en una persona más empática, siendo capaz de ponerte en el lugar de otra persona. Si pones en práctica nuestros consejos, estamos seguros que, si quieres, lo conseguirás. 

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