Todo el mundo, en mayor o en menor medida, hemos temido a la oscuridad alguna vez en nuestra vida. Normalmente, cuando somos pequeños, les pedimos a nuestros padres que dejen la lámpara encendida o dejen la puerta abierta para que se cuele algo de luz. Así, los niños pequeños suelen imaginar situaciones en las que son asaltados por monstruos o fantasmas que se esconden en los sitios oscuros, como debajo de la cama o dentro del armario.
Es un miedo que en la mayoría de los casos se va desvaneciendo conforme nos vamos haciendo mayores, aunque en la mayoría de las personas nunca llega a desaparecer por completo. Existen multitud de ejemplos en el cine y en la literatura que juegan con este miedo universal. Por ello, muchas películas de terror juegan con la oscuridad como elemento para atraparnos en su atmósfera y dar miedo.
Sin embargo, aunque puedan llegar a dar miedo en determinadas situaciones, la oscuridad no es algo que nos afecte en la vida cotidiana. Sin embargo, algunas personas no logran deshacerse de este miedo infantil, que llega a afectar directamente al desarrollo de su vida en el día a día.
Por eso, si es tu caso, con este artículo, vamos a explicarte qué es la fobia a la oscuridad y cómo se manifiesta en personas adolescentes o adultas. Esperamos que a través de esta lectura, sepas conocer por qué se produce y aportar un poco de racionalidad para que puedas controlarla y vivir sin problemas.
¿Qué es y cómo se llama la fobia a la oscuridad?
El miedo irracional a la oscuridad se llama nictofobia y se desarrolla directamente con el miedo a lo desconocido. En sí, el miedo a la oscuridad no es algo malo, sino que responde al instinto de supervivencia del ser humano. A lo largo de la evolución, nuestros ancestros se han tenido que enfrentar a gran cantidad de depredadores nocturnos y a aprender a reaccionar y defenderse. Este miedo, en sí, es un rasgo de este instinto defensivo que se fue desarrollando con los milenios.
Ahora bien, hoy en día, este instinto de defensa no es tan necesario. Es por lo que las personas que sufren este tipo de fobia pueden llegar a experimentar ansiedad y ataques de pánico cuando se hace de noche o deben apagar la luz para ir a dormir. Incluso, hay personas que deben dormir con la luz encendida. Es una fobia que se puede dar tanto en lugares abiertos como cerrados que impide, para la persona afectada, el desarrollo de una vida normal. Es por eso por lo que la nictofobia se puede llegar a considerar como una enfermedad mental, al igual que muchas otras fobias.
Síntomas de la fobia a la oscuridad

Para que se pueda hablar de nictofobia, la persona afectada debe mostrar una serie de síntomas y estos deben alcanzar la gravedad suficiente como para empezar a interferir en el desarrollo normal de su vida. A continuación te vamos a enseñar una lista de síntomas para poder reconocer esta enfermedad.
Querer dormir con la luz encendida. Mucha gente que padece nictofobia no quiere dormir con la luz apagada. Eso puede ocasionar problemas familiares o discusiones de pareja, ya que la calidad de sueño va a ser deficiente no sólo para la persona afectada, sino para los que la rodean.
Querer huir de lugares muy oscuros. Las personas que evitan los lugares oscuros, como, por ejemplo, el cine, pueden tener problemas para socializar. También pueden mostrarse nerviosas cuando deben salir de casa durante la noche.
Ansiedad y ataques de pánico. Enfrentarse a cualquier tipo de situación o lugar en que haya oscuridad o poca luz puede hacer que la persona pierda el control. Puede manifestarse con temblores, gritos, lloros, dolor en el pecho o sensación de falta de aire, entre otros.
Tener la necesidad de dormir en compañía por las noches. Este puede ser otro de los síntomas de la nictofobia. Querer dormir en compañía por las noches es algo normal para muchas personas. El problema para una persona que sufre este problema es que es incapaz de dormir con la luz apagada si no está acompañada. Esto puede ocasionar que no duerma por las noches.
Trastornos del sueño. Puede manifestarse como insomnio, pesadillas o terrores nocturnos. El máximo problema radica en que la persona afectada no descansa bien por las noches, y suele estar cansada durante el día.
¿Qué causa la fobia a la oscuridad?
Hemos dicho antes que el miedo a la oscuridad es universal y común en prácticamente todos los seres humanos. Todos lo hemos experimentado alguna vez en la vida hasta que nos hacemos adultos. Sabes que responde a una cuestión evolutiva, que es un mecanismo de defensa instintivo del ser humano y que, por ello, no es algo malo.
Sin embargo, no todo el mundo pierde el miedo, sino que hay casos en los que este se vuelve una fobia. Normalmente sucede esto cuando la persona experimenta un hecho traumático relacionado con la noche o con la oscuridad en los primeros años de vida. Por eso, cuando la persona crece, se olvida de ese trauma, pero no de cómo se sintió en ese momento. Entonces, su cuerpo reacciona directamente ante la oscuridad.
Cómo tratar y superar la fobia a la oscuridad

Ahora que sabes qué es la nictofobia, por qué se produce y los síntomas que muestra, queda por ver cómo se puede ayudar a controlar este miedo irracional. Hablamos de controlar o superar y no de curar porque, en ocasiones, las fobias no tienen cura. Y seguramente, la nictofobia, aunque se supere en determinado momento, podrá volver en el futuro. Entonces, deberás de conocer las claves para volver a controlarla.
Intentar pensar racionalmente. Generalmente, puede ayudar a pensar de una manera más lógica. Piensa que la oscuridad no es algo malo ni algo que pueda suponer una amenaza.
Acostumbrarse gradualmente a la oscuridad. Deberías tener una lámpara regulable para poder ajustar el nivel de iluminación. Así, cuando te vayas a dormir, cada dos o tres días puedes ir bajando la intensidad de la luz hasta que ya no la necesites. Es la mejor manera para poder dormir.
Técnicas de relajación. Realizar ejercicios de meditación guiada o relajación puede ayudarte. Después de realizar los ejercicios, estarás tan relajado que ya no pensarás en el miedo que te produce la noche y podrás dormir a pierna suelta. Para unos mejores resultados en este campo, te recomendamos acudir a tu psicólogo.
Pensar en la oscuridad como algo positivo. Reforzar los aspectos positivos de la noche o de la oscuridad podrá ayudarte a cambiar la forma de percibirlas y, tal vez, empezar a controlar ese miedo que tantas situaciones incómodas te genera. Por ejemplo, pensar que durante la noche es cuando mejor se ven las estrellas y la luna.
Esperamos que este artículo te haya ayudado a comprender lo que es la fobia a la oscuridad, cómo funciona y las causas que pueden detonarla. Y, si padeces este tipo de miedo irracional, esperamos que, a través de la lectura de este artículo, hayas encontrado alguna de las claves que te puedan ayudar a controlarlo.