Apego ansioso ambivalente: Qué es, síntomas y ejemplos

Se conoce como apego al vínculo que se crea cuando nace una persona con las personas que la cuidan durante los primeros años de vida. Este vínculo, aunque no lo parezca, va a marcar la manera en que esa nueva persona se va a relacionar con el mundo. Ya que no sólo es un vínculo de cuidados, sino que se establecen lazos emocionales.

Por eso, el apego es muy importante durante la infancia, ya que, dependiendo del comportamiento de los cuidadores, el niño va a crecer o no con carencias emocionales. Piensa que los niños aprenden de lo que ven y conocen, y que sus cerebros están en continuo desarrollo durante esta etapa. 

Dependiendo de la calidad de los lazos del niño con sus padres o cuidadores, se producirá un correcto desarrollo o no. En el caso de que haya carencias afectivas, el niño puede convertirse en un adulto o bien con apego evitativo o bien con apego ansioso ambivalente. Este último es el que vamos a explicar con este artículo. 

¿Cómo afecta el apego ansioso en la pareja?

El apego ansioso puede afectar a todos los aspectos de la vida en cuanto a la manera de relacionarse con los demás y tiene lugar en la infancia. Si una persona ha pasado su infancia siempre preocupada de que la abandonen y ha tenido que llamar mucho la atención para que le hagan caso, tenderá a replicar lo mismo en el resto de las áreas de su vida, como en sus amistades y en sus relaciones amorosas.

Lidiar con una persona que tiene apego ansioso en la pareja no es algo sencillo, sino que puede llevar a discusiones constantes. Esto se debe a que las personas con apego ansioso necesitan atención constante por parte de su pareja y quieren estar en contacto con ella todo el rato. Además, necesitan saber lo que está haciendo su pareja en cada momento. Por eso, pueden llegar a ser personas muy controladoras.

Además, son personas que se preocupan por todo y son altamente impacientes, ya que tienen poca tolerancia a la incertidumbre. Es por eso por lo que necesitan pasar mucho tiempo con su pareja y mucho contacto físico para asegurarse de que todo está bien y que no hay peligro de abandono o de rechazo.

Suelen tender a ser personalidades bastante negativas consigo mismas y, si su pareja es un poco independiente, pueden acabar por agobiarla. Ya que pueden tomar cualquier gesto como un mensaje de que la otra persona está enfadada y quiere terminar la relación, pudiendo pasar horas y horas dando vueltas al asunto. 

Todo se basa en que son personas muy inestables que han aprendido a basar sus vínculos personales en la inseguridad. Por tanto, proyectan sus inseguridades en su entorno afectivo, pensando que, si ya han tenido una mala experiencia, puede volver a ocurrir igual. Es por eso que necesitan tanto contacto con su pareja, que muchas veces es esto mismo lo que termina destruyendo la relación.

Síntomas de un apego ansioso ambivalente

El apego ansioso ambivalente puede producir una serie de síntomas o conductas que permiten detectarlo con facilidad, al igual que sucede con el apego evitativo. De entre todos, podemos destacar los siguientes.

Falta de autoestima. Normalmente, las personas que tienen este problema, han crecido en un entorno en el que sus padres no les han prestado demasiada atención. Por lo tanto, temen que el resto de la gente se comporte igual. Por lo tanto, buscan constantemente la aprobación de los demás, olvidándose de lo que ellas mismas quieren. Es decir, dependen emocionalmente de los demás.

Son personas inestables emocionalmente. Son personas a las que les cuesta controlar sus emociones y se pueden enfadar con facilidad cuando las cosas no salen según sus planes. Es fácil que este tipo de personas echen la culpa a los demás por comportarse de manera distinta a lo que ellas esperan.

Tienden a tener relaciones tóxicas. Esto es porque, subconscientemente, tienden a reproducir la sensación de abandono que sus padres le crearon y lo replican en la manera en que se relacionan con el entorno. Por ejemplo, en el entorno de la pareja, hemos dicho que pueden ser personas muy controladoras, inseguras y desconfiadas.

Tienden a llamar la atención. Ya que es lo que han aprendido desde su infancia, cuando debían llorar o gritar para llamar la atención de sus cuidadores, en las relaciones con el resto de la gente tienden a hacer lo mismo, pero manteniendo las distancias al mismo para “protegerse” al mismo tiempo por si acaso les dan de lado.

Pueden ser personas muy manipuladoras. Esto no quiere decir que todas las personas con apego ansioso ambivalente lo sean. Sino que, como han aprendido distintas tácticas desde que son pequeñas para llamar la atención, no conocen otra manera de relacionarse con los demás, por lo que tenderán a manipular las situaciones para conseguir la atención que buscan.

¿Cómo tratar a un adulto con apego ansioso ambivalente?

El primer paso para tratar a una persona con este tipo de problema es que debe ser consciente de ello y admitir que su comportamiento no es el correcto ni para sí mismo ni para los demás. 

Llegados a este punto, se puede acudir a terapia psicológica para entender en qué punto comenzó su problema y que comprenda sobre todo por qué empezó su problema. Es decir, que la persona debe ser consciente de cuál fue el causante del problema. A partir de ahí el psicólogo le enseñará a establecer unos nuevos pilares sobre los que apoyar sus emociones. 

De esta manera, aprenderá a establecer relaciones sanas consigo mismo y con los demás. Así, comprenderá que las personas  necesitan cierto grado de independencia y que las relaciones no tienen porqué tener la necesidad de contacto ni aprobación constantes. También comprenderá que necesita tiempo para sí misma y que puede disfrutar del tiempo a solas, aunque sean unas horas al día. 

En definitiva, el psicólogo se encargará de que sea consciente de todo y procurar que, tras el tratamiento, aumente la seguridad en sí misma. Pero también esta persona necesitará apoyo y paciencia por parte de su pareja, sus amigos y sus familiares para que pueda progresar sin presiones.

Ejemplos de apego ansioso ambivalente

A continuación, te vamos a enseñar un par de ejemplos para ilustrar cómo puede ser tener que convivir con una persona con apego ansioso ambivalente. Son unos ejemplos muy simples y resumidos en distintas situaciones para que lo entiendas mejor.

Cuando llamas por teléfono a tu pareja y no te responde. Un chico con este problema, se preocupará y volverá a llamar varias veces. Si su pareja no le responde el teléfono, empezará a pensar en si la está ignorando, o si está enfadada. Puede llegar a pensar que se va a romper la relación porque su pareja se ha cansado de él. Luego su pareja le llama y le dice que estaba ocupada en el trabajo atendiendo unos clientes y que todo va bien.

Cuando tu amiga está muy callada. Una chica con este problema pensará que su amiga está enfadada con ella y empezará a preocuparse por si le ha hecho algo. Sin embargo, su amiga está más callada de lo normal porque no ha dormido bien y le duele la cabeza.

Como ves,  para una persona con apego ansioso ambivalente, cualquier pequeño detalle o cambio en el comportamiento de las personas que le rodean puede convertirse en un problema de dimensiones descomunales. Sobre todo, cuánto más le importa la persona, el problema se hace más grande, ya que la dependencia emocional es mayor. 

Hasta aquí el artículo. Esperamos que te haya servido para comprender qué es el apego ansioso ambivalente y que te ayude a entenderlo, tanto si sufres este problema y lo quieres solucionar como si tu pareja o algún conocido lo padece y quieres prestarle ayuda y atención. 

Pero recuerda, si la persona no quiere ser consciente de su problema o no quiere cambiar su comportamiento, no puedes hacer milagros. Recuerda que tampoco debes permitir todo tipo de comportamientos tóxicos por tratar de ayudar a otra persona.

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