¿Sabes qué es realmente ser una persona aprensiva? En este artículo vamos a tratar de explicar este tipo de fobia que puede pasar inadvertida. Ya que mucha gente define la aprensividad como parte de su personalidad. Nada más lejos de la realidad, ya que, al igual que las otras fobias, no forma parte de una persona desde el nacimiento, sino que se aprenden.
La aprensividad puede parecer algo tonto e incluso cómico para gran parte de la gente que no entiende qué es y cómo funciona. Pero en realidad es un miedo irracional que puede afectar de manera muy negativa a la vida de quien lo sufre. Por ello, con este artículo vamos a arrojar un poco de luz sobre este problema.
¿Qué es la aprensividad?
Como hemos dicho, la aprensividad es una fobia que se adquiere como consecuencia de un problema durante el aprendizaje de una persona. Como consecuencia, la persona desarrolla una actitud de miedo ante determinadas situaciones que pueden afectar a su comportamiento, a su forma de vivir y a la manera de relacionarse con los demás. Por lo que nadie nace siendo una persona aprensiva.
¿Qué es una persona aprensiva?

Según la RAE, una persona aprensiva es aquella que en todo ve peligros para su salud o imagina que son más graves sus más leves dolencias. Como esta definición todavía puede parecer poco precisa, vamos a explicarlo en mayor profundidad.
Así pues, alguien que sufre esta fobia es una persona que se preocupa en exceso en su día a día y esto se convierte en una actitud con la que afronta la vida. Este tipo de persona suele tener miedo todo el tiempo que le pueda suceder algo malo.
También puede tener terror a contagiarse de cualquier enfermedad. En ocasiones, las personas que sufren este problema suelen pensar que el cuerpo humano es algo repugnante y les horroriza la idea de pensar en que el ser humano sea de carne y hueso.
Consecuencias de ser una persona aprensiva
Como hemos dicho anteriormente, alguien que sufre este tipo de fobia, puede tener consecuencias muy negativas en su día a día. Ya que puede tener problemas para controlar su comportamiento y para relacionarse con los demás.
Por ejemplo, una persona aprensiva, puede desarrollar ansiedad y ataques de pánico ante determinadas situaciones. Por ejemplo, tienen serios problemas para soportar la idea de tener que someterse a una operación quirúrgica o una extracción para un análisis de sangre. También pueden desarrollar problemas obsesivos con la limpieza en su entorno familiar y laboral por miedo a contagiarse de virus y bacterias. Y, además puede tener pensamientos intrusivos sobre el miedo a la muerte.
Todas estas situaciones provocan una preocupación patológica que puede ser muy difícil de controlar y que puede interferir con su vida social y laboral. Como hemos explicado, la persona se puede volver obsesiva e invasiva con las personas que la rodean. Así que, si las cosas no se ajustan a lo que esta espera, su tranquilidad se ve perturbada.
Entonces, pueden aparecer otros problemas relacionados con la ansiedad y ataques de pánico. Entre los síntomas más comunes se encuentran la sensación de nerviosismo, la sensación de peligro inminente, taquicardia y palpitaciones, hiperventilación, mareos, temblores, irritabilidad, insomnio, entre otros.
Es por esto que este miedo complica la vida de quien lo sufre día a día. Pero también afecta a las personas que le rodean. Al sufrir ataques de ansiedad, el sujeto puede mostrarse de manera tóxica, controladora y violenta con su entorno. Por lo que, en muchos casos, el entorno puede aislarlo socialmente.
Este tipo de personas también pueden padecer exclusión social por decisión propia, ya que el miedo a contagiarse, a los gérmenes y las bacterias, les pueden llevar a encerrarse en su casa y no querer salir más de lo necesario.
¿Cómo dejar de ser aprensivo?

Ahora que conoces las graves consecuencias a las que se enfrenta una persona con este problema, te vamos a explicar una serie de consejos que se tienen que seguir para superar esta fobia. Estos consejos te servirán si la fobia es reciente o no está muy desarrollada. Sin embargo, para casos graves, lo que recomendamos es acudir al psicólogo.
Para casos leves, nuestro consejo es intentar modificar nuestros pensamientos y crear hábitos nuevos. Por ejemplo, si eliges un momento al día para preocuparte (pueden ser 20 o 30 minutos al día y, preferiblemente por la mañana), el resto del día evitarás estar preocupado. Eso sí, procura que el momento elegido no sea antes de irte a dormir o podrás tener problemas para conciliar el sueño.
Para cambiar la manera en que piensas, te puedes preguntar ante cualquier imprevisto si el hecho de preocuparte te puede ayudar a solucionar ese problema en ese mismo instante. Haz todo lo posible por resolverlo. Pero si ya has hecho todo lo que está en tu mano y no has conseguido encontrar una solución ¿para qué necesitas estar preocupado?
Otro método para ayudarte es pensar “¿qué pasa si?”. De esta manera, brevemente te imaginarás qué es lo peor que puede pasar y pensarás en ello durante cinco o diez minutos. Este ejercicio lo deberías repetir una vez al día. Al principio puede generar estrés y ansiedad. Pero, a base de repetirlo, te acostumbras y lo encuentras tedioso.
Estos ejemplos los puedes acompañar con ejercicios de meditación y la práctica de yoga. Estamos seguros de que te ayudarán a controlar los sentimientos de estrés y ansiedad que puedas sentir a lo largo del día.
Sin embargo, para casos graves, nuestra recomendación siempre es ir al psicólogo. Es la persona que más te puede ayudar en ese momento. A través de una serie de sesiones de terapia, podrá localizar a qué se debe tu miedo. Es decir, llegará al origen del mismo para que puedas comprenderlo y actuar en consecuencia.
Además, te puede ayudar de la mejor manera a controlar tu ansiedad mediante la terapia cognitivo-conductual. A través de una serie de ejercicios de respiración e imaginación de situaciones relajantes, te ayudará a ser consciente de la ansiedad y actuar en las situaciones en las que se pueda descontrolar.
Si el psicólogo no pudiera ayudarte, probablemente te derive al psiquiatra, donde el mismo valorará si necesitas tratamiento farmacológico para tratar tu problema. No tengas miedo de pedir ayuda psicológica, ya que te ayudará a sentirte mucho mejor.
Y hasta aquí este artículo sobre la aprensividad. Ahora conoces qué es esta fobia y cómo se manifiesta. Por lo que sabes que no es algo que tomarse a broma, sino que afecta de manera muy grave la vida de las personas que lo sufren. Además, esperamos que este artículo te haya ayudado si tienes este problema y buscas una solución.