¿Alguna vez has pensado en cosas que no querías pensar? Hay veces en que nuestra propia mente nos traiciona y, sin que nosotros podamos controlarlo, se activa y empieza a traernos pensamientos y recuerdos desagradables que nos causan malestar. Esto puede suceder a cualquier hora del día y de la noche. Y, aunque intentemos mantener la mente en blanco y no pensar en nada, estas cavilaciones nos asaltan sin que podamos hacer nada.
Todo el mundo piensa y tiene preocupaciones. El estrés del día a día y los problemas personales o laborales pueden hacer que estemos pensativos en algún determinado momento o situación. No es preocupante cuando sucede puntualmente. Sin embargo, cuando estos pensamientos se vuelven negativos, forman parte de nuestro día a día y llegan a afectar el estado de ánimo o afectar a los ritmos de sueño, es realmente un problema.
Esto se puede llegar a convertir en un quebradero de cabeza para la persona que sufre los llamados “pensamientos intrusivos”. Ya que estos no sirven para nada, son desagradables y hacen que perdamos la concentración, la calma y la paciencia, sumiéndonos en un incómodo estado de ansiedad. Por eso, en este artículo, vamos a explicarte por qué sucede esto, qué son este tipo de pensamientos y cómo se pueden evitar.
¿Qué son los pensamientos intrusivos?
Un pensamiento intrusivo es una idea que permanece “atascada” en nuestra mente de alguna manera. Tal vez sea una preocupación o un problema que tengas pendiente y que, de momento, no tenga solución. O tal vez pueda ser un pensamiento aleatorio que no tiene nada que ver con lo que estabas pensando hace unos segundos atrás.
Normalmente no representan un problema, ya que suelen ocurrir de manera esporádica. Sin embargo, el inconveniente llega cuando este tipo de reflexiones se vuelven negativas y recurrentes. Por ejemplo, el hecho de pensar toda la noche que te has dejado las puertas del coche sin cerrar es un ejemplo de este tipo de pensamientos, ya que podemos llegar a cavilar qué haremos el día siguiente si salimos de casa y descubrimos que nos han robado el coche. O la idea de que, al realizar la exposición de un proyecto vamos a equivocarnos y hacer el ridículo.
Es en este momento cuando debemos preocuparnos. Ya que pueden obstaculizar el desarrollo normal de nuestra vida, haciendo que estemos de mal humor o que no podamos conciliar el sueño aunque queramos. Y, aunque intentemos dejar la mente en blanco seremos incapaces de hacerlo. Por lo que podemos entrar en un bucle del que puede ser muy difícil salir.
¿Por qué pienso en cosas malas sin querer?

Lo primero que debes tener en cuenta es que los pensamientos intrusivos son normales y que no tienen por qué ser necesariamente negativos. Pero es más fácil darse cuenta de estos porque nos producen angustia y malestar. Únicamente debes preocuparte cuando este tipo de ideas te impiden llevar una vida normal u obstaculizan tu día a día de la manera que sea.
Cuando esto sucede, puede ser debido a diferentes motivos, como el hecho de estar pasando un momento difícil y estresante en tu vida. Esto te podría poner en un estado de alerta constante y hacer que desarrolles un trastorno de ansiedad que puede favorecer los pensamientos intrusivos. Aunque también podría ser debido a algunas enfermedades mentales, como los trastornos alimentarios, la esquizofrenia o los trastornos obsesivo-compulsivos.
Es cierto que pueden ser pensamientos aleatorios que pueden aportar “ruido de fondo” a nuestra mente aunque, en otros casos, estos se pueden activar por medio de un detonante o desencadenante. Este puede tratarse, por ejemplo, de un comentario que diga alguien de su alrededor o del visionado de un determinado objeto.
También debemos anotar que las personas que tienen una baja autoestima y poca confianza en sí mismas son más propensas a sufrir este tipo de problema. Y, en estos casos, los pensamientos se pueden centrar en recordarles sus inseguridades en todo momento. En este caso, los pensamientos se convierten en una manera de autosabotaje. Por lo que pueden entrar en una espiral de ansiedad constante y llegar a creer que no valen para nada ni van a ser capaces de hacer nada bien en su vida.
¿Cómo dejar de pensar en cosas malas?
No hay una fórmula definitiva para dejar atrás los pensamientos intrusivos. Ya que, de hecho, son pensamientos normales y la mente no se puede dejar en blanco apretando un botón. Por eso, si esto supone un problema para ti, puedes acudir al psicólogo para que te ayude a superar esta situación.
El psicólogo dispone de distintas herramientas para reducir el ruido que producen estos pensamientos en nuestra mente. Recuerda que, muchas de estas cavilaciones, tienen origen en los problemas de ansiedad. Por ejemplo, existen distintos tratamientos como la terapia cognitivo conductual o la terapia de exposición y respuesta. También existen otros tratamientos más recientes como el mindfulness y la terapia centrada en la autocompasión.
Estos tratamientos te ayudarán a controlar la ansiedad y a distraer la mente para ser consciente de estos pensamientos negativos, haciendo que pasen de largo. Todos ellos, te ayudarán a comprenderte mejor y te facilitarán las técnicas de respiración torácica y diafragmática para relajar tu cuerpo e introducir pensamientos positivos en la mente que te ayudarán a sobrellevar el problema.
Sin embargo, si esto no funciona y se trata de un problema más grave, el psicólogo te podrá derivar al psiquiatra. Y este, tras una sesión, valorará si lo que realmente necesitas es un tratamiento farmacológico o no. En todo caso, si necesitas un tratamiento a base de fármacos, necesitarás complementarlo con terapia psicológica
Por otro lado, realizar ejercicio físico y mantener una buena alimentación pueden ser un apoyo muy importante en este proceso. Por ejemplo, practicar meditación y yoga te puede ayudar a alcanzar un estado de relajación mental en que los pensamientos intrusivos difícilmente puedan entrar.
Complementariamente, también puede ayudar el hecho de tener aficiones y proyectos personales que ayuden a mantener la mente ocupada y que te produzcan cierta satisfacción personal. Si escribes, puedes escribir estos pensamientos intrusivos en una nota de texto del smartphone o en una libreta para entender tú mismo/a por qué se producen.
En ocasiones, este tipo de pensamientos se vuelven menos frecuentes si los escribes o si los compartes con alguien de confianza. Además, existe todo un mundo de hobbies que te pueden ayudar a canalizar estas cavilaciones además de la escritura. Por ejemplo, la música, la escritura, la danza, etc.
Como hemos dicho, no hay una fórmula mágica para dejar la mente en blanco, pero conociendo tus propias emociones y, con voluntad, se puede lograr minimizar ese “ruido de fondo” que a veces no te deja vivir. Así, lo mejor para mejorar rápidamente, lo mejor es encontrar un buen psicólogo que entienda tu caso y trabaje para que puedas superar esta situación a lo largo de las distintas sesiones de terapia. Recuerda que necesitarás mucha paciencia y el apoyo de la gente que te rodea.
Esperamos que este artículo haya conseguido despejar las dudas acerca de los pensamientos intrusivos, ya que es un problema que afecta a más gente de la que lo quiere admitir. Es cierto que existen ciertos tabúes sociales relacionados con la salud mental actualmente. Pero los pensamientos intrusivos no son algo malo de por sí, sino más bien algo molesto que tiene solución.